Senda de héroes
Senda de héroes A cierta distancia del campamento, Sterl, Red y Larry encontraron un claro en la espesura por donde podrÃan conducir el ganado hasta la corriente y donde no serÃa difÃcil abrir un camino para las carretas.
Friday, que caminaba al lado de Sterl, dijo, señalando con el dedo unas columnas de humo que la brecha de la maleza permitÃa ver a lo lejos:
—Mira allá. Negros estar enterados.
Atravesaron el claro a caballo siguiendo al indÃgena, que con su larga lanza ahuyentaba las serpientes tiger y que al poco rato emergió sobre el margen bajo de un ancho rÃo. La orilla formaba una pendiente de barro amarillo que descendÃa cosa de unas cien yardas hasta encontrar un caudaloso canal de la misma anchura aproximadamente, al otro lado del cual una pendiente parecida se elevaba hasta volver a encontrarse con el bosque.
Larry les hizo observar:
—La marea baja. Y rápidamente.
—¡Cielos! ¿Quieres decir que esta agua viene de la marea? —preguntó Sterl.
—Asà debe de ser. Friday ha dicho que se trataba de agua salada.
—Friday, ve a ver qué espesor de barro hay —le ordenó el vaquero.