Senda de héroes
Senda de héroes Del otro lado del cauce, algo más arriba de la posición de Roland, llegó el ruido de una fuga entre la broza; las cañas se agitaron, y luego se oyó el chapoteo de un enorme cocodrilo al chocar con la superficie del agua. En el grupo de Roland ladraron los revólveres; de todo alrededor del reptil saltaron pellas de barro.
Mucho más arriba, otros saurios de lomos fangosos, grandes como leños, se amontonaron dentro del río. Los vaqueros, excitados por el miedo, levantaban un gran clamoreo. Slyter había hecho penetrar sus caballos dentro del cauce hasta que el agua les llegó a los flancos. Un vaquero desataba los tirantes, mientras otros dos estaban a punto para hacer cruzar los caballos. Sterl sólo les dedicó una ojeada fugaz. Roland y sus hombres se acercaron con paso seguro por la orilla. ¡A mitad de camino! ... ¡A dos tercios! El corcel de Bligh penetraba en el canal algo más arriba de Larry, llevando la garrucha y la cuerda para la carreta.
De repente, casi a su misma altura, un monstruo de fauces amarillas saltó por el margen con las mandíbulas batientes. Red, Sterl, Larry, Roland, todos dispararon. Pero el cocodrilo siguió adelante hasta que el agua pudo cubrirle y desapareció.
—l Atentos para cuando vuelva a salir! —gritó Red—. Este tipo tiene malas intenciones.
¡Ahí viene! Ved aquellas pequeñas protuberancias. ¡Aquello es la cabeza!