Senda de héroes
Senda de héroes —¿Qué significan esas palabras, Red Krehl? —preguntó Beryl.
—No te importe lo que significan. Leslie me ha puesto el dedo en la llaga.
—Ésa no es razón para que empieces a urdir una nueva serie de venganzas sangrientas.
Leslie es una gran muchacha; me lo ha demostrado. Pero lo mismo que tú..., es una salvaje. Se olvida...
—¿S� ¿De qué se olvida? —preguntó el vaquero con su acento gangoso.
—De que lo que ha perdido es sólo un caballo. Si os mataran u os hirieran gravemente a ti, a Sterl, a Larry o a Rollie, nuestra expedición quedarÃa sentenciada.
—Beryl —respondió Red—, tú eres más lista que cualquiera de nosotros. Pero en el desvarÃo de Leslie hay más buen sentido que en tu inteligencia. Es un hueso duro de roer...
Un centenar de veces durante aquel dÃa Sterl observó cómo Red se volvÃa en la silla para contemplar las señales de humo de los negros, que se elevaban sobre la espesura, hacia la parte norte del horizonte. Alrededor del mediodÃa, dichas señales desaparecieron. Pero aquella noche, en el campamento, cuando Larry, Rollie y Benson estaban a punto de salir de vigilancia, Friday levantó la mano exclamando:
—¡Corrobora! Todos escucharon. De la oscuridad llegó el gemido de un canto de almas en pena.