Senda de héroes
Senda de héroes Los vaqueros ayudaron a las muchachas a transportar dentro de la tienda las camas, mantas y todos los objetos pesados. Para proteger lo suyo, lo pusieron debajo de la carreta, envuelto y atado con una lona, sujetándola con pesos en las esquinas, y advirtieron a los otros vaqueros que hicieran lo mismo; consejo que no cayó en el vacÃo. Asimismo, yendo al estanque a buscar agua, Sterl vio que los negros levantaban pequeños parabrisas y cobertizos.
El viento, que habÃa aumentado perceptiblemente, parecÃa acarrear finas e invisibles chispas de fuego. Se hubiera dicho que un humo transparente se levantaba tapando el sol. Un olor acre y seco, una fragancia de eucaliptos y una sensación astringente de polvo, herÃan el olfato.
—Ahà viene, amigo, arrollándolo todo —dijo el tejano señalando hacia el Noroeste, sobre el terreno bajo por donde serpenteaba el lecho desecado del rÃo.