Senda de héroes
Senda de héroes —No. Usted ha perdido la cabeza —declaró Dann—. Slyter ha contratado a esos cowboys para que le ayuden en la travesÃa.
—¿Es verdad, Slyter? ¿Llevará consigo a esos americanos?
—SÃ, los he contratado.
—¿Quiere despedirlos?
—No, de ningún modo.
—Siendo asÃ, rehúso llevar mis vaqueros y mis rebaños a la expedición que organiza Dann.
—No me importa un comino lo que usted haga —atajó Slyter.
Ormiston hizo un yigoroso y apasionado gesto y desapareció abriéndose paso a empellones por entre la multitud. Sin perder tiempo, Slyter cogió a Sterl y a Red y los arrastró consigo al interior de una tienda. Dann los siguió. Una vez dentro, los cuatro hombres se miraron cara a cara.
—Caballeros, estoy horriblemente apenado —empezó Sterl—. Es más que lamentable que haya tenido que desbaratar sus planes en el último momento. Pero no pude soportar tan sucia y canallesca brutalidad.
—Amigo —masculló Red con tranquilidad, liando un cigarrillo—. Si no hubieses sido tan endiabladamente rápido, le hubiera arreado yo mismo al tipo ese.
Dann se acariciaba la dorada barba con la maciza mano mientras sus penetrantes ojos estudiaban a los vaqueros.