Senda de héroes
Senda de héroes —Ahora no tanto. Pero hace unos minutos estaba tan blanca como el papel.
—Sterl, fui a ver a Ormiston.
—¿Y qué dijo?
—No lo recuerdo bien. Una cosa sÃ, no obstante; las palabras que tú le dirijiste.
—No fueron meditadas con la idea de aumentar la estimación que me tiene. ¿Cree que cumplirá la amenaza de no participar en la expedición?
—No, no lo creo —respondió Leslie, convencida—. Ash Ormiston no puede dejar de ir. No quisiera significar que sea debido únicamente a su ansiedad por Beryl Dann y por mÃ.
—¿Beryl también? ¡Vaya! ... Ese tipo es lo que Red llamarÃa un caballero emprendedor.
—Es taimado; Sterl, no tengo confianza en su actitud con relación a este viaje.
—Leslie, ¿qué experimentaba Ormiston contra su negro?
—Bastante. DebÃa habértelo explicado. Una vez, estando mamá y papá en la ciudad, Ormiston vino y me encontró tendida en la hamaca. Su pretendido amor se manifestó de un modo violento... Me dio espanto, Sterl. Él..., yo...yo me resistÃ, y Friday acudió con su lanza.
Todo lo que pude conseguir del negro fue evitar que le matara.
—¿Participará Friday en —la travesÃa?