Senda de héroes
Senda de héroes Y, de acuerdo con ello, se pusieron a inquirir dos cuestiones importantes; dónde se encontraba la región ganadera y cómo podrÃan llegar a ella.
—Allá, tras los montes —contestó más de uno con un ademán que, a la manera de un gesto peculiar de los indios, querÃa indicar una vaga y remota distancia.
Al fin, un hombre, tras haberles examinado de pies a cabeza, les preguntó sonriendo:
—¿Yanquis?
—SÃ. No hay duda de que se nos conoce en cada detalle —admitió Sterl, correspondiendo a su sonrisa—. ¿Son ganaderos?
—¿Ganaderos? —repitió Sterl.
—Caballistas, conductores de ganado.
—¡Ah! No lo dude. Simples cowboys de Arizona y de Texas. Estamos bregados en duros trabajos. ¿Dónde podemos encontrar ocupación?
—Cualquier propietario les contratará. Pero les aconsejo que vayan a Queensland. Allá se junta mucho ganado mayor.
—¿Dónde está y a qué distancia? —preguntó Sterl ansiosamente.
—Hay que remontar la costa unas quinientas millas y después internarse unas tres o cuatrocientas más. Cojan el cargo «Merryvalea, que está en el muelle. Sale hoy a las seis.