Sombreros gemelos
Sombreros gemelos Brazos continuó mirando hacia el lugar por donde los hombres habían desaparecido. Lo que más le sorprendió en aquel momento fue su insaciable curiosidad. Aquellos tres jinetes no habían obrado de una manera disparatada, si se tenía en cuenta el momento y el lugar del encuentro. Tenían tanto derecho a sospechar de él como él lo tenía a sospechar de ellos. Pero parecía haber algo anormal en ellos, algo insincero, algo oculto. Un encuentro con desconocidos en aquellas vastas extensiones no era una cosa infrecuente para Brazos Keene.
Brazos tenía un instinto infalible para reconocer a los hombres deshonestos. Ésta era una de las razones por las que no tenía inconveniente en seguir tantos caminos peligrosos. Era honrado, de espíritu levantisco, hostil para los proscritos, los ladrones de ganado y los ganaderos de mala fe que dominaban en los terrenos situados entre Little Big Horn y Río Grande.