Sombreros gemelos
Sombreros gemelos —¿De qué se me acusa?
—De asesinato.
Brazos rió sonoramente.
—Pero, hombre de Dios, ¿está usted loco? ¿Cree usted que estoy loco o borracho?
—Me parece que no.
Bodkin clavó una aguda mirada en Brazos.
—¿Le parezco a usted un hombre capaz de asesinar a un joven por la espalda, robarle y quedarme en el mismo lugar en que haya cometido el asesinato para que venga a buscarme y detenerme la autoridad?
—No puede decirse nunca por su aspecto lo que un vaquero será capaz de hacer.
—¡Ah! ¡No podrá decirlo usted, diablos! —replicó Brazos desdeñosamente mientras dirigÃa una mirada de burla a Bodkin y a sus hombres—. ¿Qué clase de hombre del Oeste es usted?
La actitud desdeñosa de Brazos, su valor frÃo ante aquella situación tan crÃtica, impresionaron a algunos de los caballistas.
—Bod, pido que se juzgue con justicia a ese hombre —dijo uno de ellos.
—Presenta un aspecto muy curioso este asunto —comentó otro Kiskadden se ha puesto muy exigente en los últimos tiempos. Lo mejor será que actúe él mismo de juez.