Sombreros gemelos
Sombreros gemelos Antes de la puesta del sol, serás solamente un vaquero colgante de una cuerda.
—¿SÃ? —dijo Brazos con su frÃa lentitud habitual—. Bodkin, sé bien que en el caso de que no me encuentre pendiente de una cuerda no será gracias a los buenos oficios de usted.
En aquel momento sucedió que la cabalgata encontró, al llegar al cruce de la carretera con el camino del rancho, un sexteto de caballistas, algunos de ellos vaqueros, que detuvieron sus cabalgaduras ante el pelotón. Brazos vio que dos de los jóvenes jinetes eran mujeres, y la sangre le hirvió de indignación. Su naturaleza, orgullosa y bravÃa, se rebeló ante la iniquidad a que Bodkin le sometÃa.
—¿.Qué sucede, Bodkin? —preguntó el jefe de los recién llegados.
—Buenos dÃas, señor Surface —replicó Bodkin, tanto dándose importancia como mostrando servilismo—. Hemos detenido a un vaquero acusado de asesinato. Hemos encontrado las pruebas acusatorias.
—;Asesinato! ¡Qué horror! ¿Quién es el muerto?
—No es otro que el hijo de Abe Necee...
El joven Allen Neece.
—¡Apártense! —ordenó Surface.