Sombreros gemelos
Sombreros gemelos —Bodkin —dijo con violencia—, tienes .:demasiado interés por celebrar esta fiesta. Frank y yo nos vamos.
—¿Sois cobardes, eh? —gritó el agente, al ver que la pareja se alejaba—. Muy bien. Lo tendré en cuenta.
—Oiga, Bodkin —le interrumpió Inskip—, ¿ha venido usted hasta aquà para cambiar de modo de pensar tan pronto como se ha encontrado con Surface?
—¡Vete al infierno, Inskip! —gritó el jefe del grupo al oÃr las sarcásticas palabras que se le dirigÃan. Sin embargo, no podÃa decirse que fuera la cólera lo que hacÃa que su rostro rojizo y feroz se cubriese de palidez.
Brazos leyó en los ojos de Inskip lo que el jefe de la partida no pudo ver. Y esto fue precisamente lo que le infundió nuevos ánimos y esperanzas. El tejano debÃa de tener una carta de triunfo en la manga; pero Brazos solamente podÃa ver dos posibilidades desesperadas de salvación, una de las cuales tenÃa la seguridad de que habÃa de presentarse.