Sombreros gemelos
Sombreros gemelos —¡Dios mÃo! Este ferrocarril puede atraer muy pronto la desgracia a un hombre —se quejó en tanto que se tragaba el nudo que se le habÃa formado en la garganta, y volvÃa a guardar la carta—. ¿Por qué diablos tuve la ocurrencia de ir a la oficina de Correos? ¡Una costumbre de vaqueros! ¡Siempre esperando cartas que nunca llegan! ¡Bien sabe Dios que quisiera que ésta hubiera corrido la misma suerte que las demás...! Pero, ¡no...! Holly Ripple se acuerda de mÃ... Sigue teniendo fe en mÃ... Y ha bautizado a su hijo con el nombre de Brazos... ¡Como yo! ¡Ah! Me parece sentir un algo terrible y grato. Tan seguro como que ahora estoy montado a caballo, esto quiere decir que me va a suceder algo muy malo... o muy bueno.
Perdido en sus recuerdos Brazos vio como el rÃo murmurador corrÃa entre sus grises orillas, donde los setos tenÃan un color rojizo que no procedÃa enteramente del crepúsculo.
