Una Mujer indomable
Una Mujer indomable Y de este modo llegó el día en que Lucinda se vio obligada a acudir a una de tales fiesta. A Logan le entusiasmaban, puesto que podía hablar de ganado con los otros rancheros en tanto que los jóvenes bailaban. No parecía preocuparle la circunstancia de que los jóvenes se disputasen a Bárbara, que era la muchacha más linda de toda la región y la que disfrutaba de más simpatías de todas las que residían entre Flag y los Matazels. Logan estaba orgulloso de que así fuera. Sin embargo, no animaba a los jóvenes a que visitasen el Desfiladero del Sicómoro. Continuaba aferrado celosamente al secreto y los sueños de su aislada región.
Pero Lucinda apreciaba la cuestión de un modo diferente. Ya había logrado aplazar el galanteo de que Bárbara era objeto hasta que la muchacha fue mayor que la mayoría de las madres jóvenes de la zona, y lo habría impedido indefinidamente si hubiera sido posible.
Una relación conmovedora unía a Bárbara con Abe. Si alguno de ellos hubiera pensado en ella, ambos la habrían interpretado como una manifestación de amor entre hermanos; mas Lucinda creía que su mutua adoración era más profunda de lo que creían. Abe había prestado poca atención a las demás muchachas, y Bárbara habría estado satisfecha bailando, cabalgando, trabajando o hablando con Abe.