Una Mujer indomable
Una Mujer indomable —¿Qué sucederÃa si Alemania hundiese con sus submarinos barcos americanos?
Esta pregunta detuvo a Huett.
—Dinos algo más, George —dijo serenamente Abe. No estaba excitado, mas sà sombrÃo.
—Los alemanes podrÃan ensoberbecerse — siguió George con el rostro pálido y los ojos relampagueantes—. Y puedes tener la seguridad de que asà sucederá. Las cosas presentan muy mal aspecto para Francia e Inglaterra.
—Supongamos que Alemania derrotase a Francia y a Inglaterra. ¿Qué harÃa entonces? —preguntó Abe.
—¡Sólo Dios lo sabe! Esa cuadrilla se engreirÃa, seguramente... Y si intentase acometer a los Estados Unidos...
—¡Infiernos! ¡Estáis locos! Eso no es concebible —dijo Logan.
—Hay muchos hombres de talento que dicen que es posible —replicó Grant.
—Bárbara, tengo una noticia que te va a dejar estupefacta —continuó George.
Bárbara no le animó a que la expusiese. Evidentemente, habÃa concebido una idea que no podÃa desechar ni olvidar.
—Ya sabes lo muy loco que estaba Joe Hardy por los aeroplanos.