Una Mujer indomable
Una Mujer indomable —Bárbara, si llegase a ser un buen soldado, te lo deberé a ti. —Y se volvió hacia Lucinda—. ¡Mamá!
—Esto fue todo lo que dijo; pero la apretó contra sÃ. Cuando la besaba, Lucinda sintió que el antiguo presentimiento le asaltaba y que su significado se hacÃa claro para ella.
¡George no volverÃa jamás!» Pero el joven no adivinó aquella verdad. Se separó de ella, apretó con fuerza la mano de Logan y se retiró de ellos. El tren se habÃa puesto en marcha. Abe soltó a su madre, apretó contra el pecho el rostro enajenado de Bárbara y siguió a sus hermanos; Logan corrió junto al estribo del tren, desde el cual Abe hacÃa señales de despedida.
—¡Hijo! —murmuró roncamente—, ¡tendrás que estar presente en el concurso de caza de patos de Pine!
El clamoreo, largamente sostenido, de los espectadores fue ahogado por un aliento sollozante cuando el tren abandonó la estación y los dejó en el andén.
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