Una Mujer indomable
Una Mujer indomable Cuando los días se hubieron convertido en semanas sin que Logan hubiese hecho nada en favor del retorno al Desfiladero del Sicómoro, Lucinda resolvió hacer personalmente los preparativos. Dijo a Hardy que repasase el viejo carro, que engrasase los ejes y recompusiera los arneses. Y contrató a un negro para que condujese el tronco de caballos y lo alimentase.
Luego se dedicó a resolver la complicada cuestión de adquirir utensilios y abastecimientos. Al Doyle, que se interesaba tanto como ella por lograr que Logan viviese de nuevo al aire libre, dijo vehementemente:
—No encontrarán ustedes ni siquiera el más pequeño chisme en aquel rancho. Logan olvidó dejar allá un hombre que cuidase el lugar. Todas las herramientas, los muebles que dejaron en la cabaña, todo habrá desaparecido. ¡Todo habrá sido robado!
—¡Oh Dios mío! Al, eso será como volver a comenzar de nuevo y por completo la vida de colonizadores.