Una Mujer indomable
Una Mujer indomable —General, hemos puesto todo nuestro cuidado en atrapar a Matazel con vida —contestó el escucha—. De otro modo, ninguno de los fugitivos se habrÃa escapado... Supuse a dónde se dirigirÃa la cuadrilla de Matazel, salimos a su encuentro, obligamos a Matazel y sus hombres a encallejonarse en un desfiladero y allà los cazamos. TenÃan muy pocas municiones, y de no haber sido asÃ, la historia que habrÃa de referirse sobre la refriega serÃa completamente diferente.
—No rehuya la cuestión principal, como hizo McKinney. ¿Ha muerto algún indio?
—No hemos podido hallar ningún muerto.
—Willis, traiga a ese apache. Unos instantes después Matazel se hallaba en pie ante el general, con los brazos cruzados sobre la desgarrada camisa de ante, con los sombrÃos ojos inescrutables y fijos.
—¿Comprendes el habla de los hombres blancos? —le preguntó el general Crook.
—No entiendo —replicó hoscamente Matazel.
—General, Matazel le comprende perfectamente, y sabe hablar un poco inglés —dijo el sargento, que conocÃa a Matazel.
—¿Han matado mis soldados a alguna persona de tu pueblo?
El apache negó con un movimiento de cabeza.
—Pero vosotros nos habrÃais matado —continuó severamente el general.
