Blancanieves
Blancanieves Pero Blancanieves fue creciendo y fue haciéndose cada vez más bella, y cuando hubo cumplido siete años era ya tan linda como la luz del dÃa y más hermosa que la propia reina. En una ocasión en que esta preguntó a su espejo:
—Espejito, espejito de la pared,
la más hermosa de todo el reino,
¿quién es? —el espejo respondió:
—Mi reina y señora,
vos aquà sois la más hermosa,
pero Blancanieves es mil veces
que vos más preciosa.
Entonces la reina se asustó y se puso amarilla y verde de envidia. Desde ese momento, cada vez que veÃa a Blancanieves el corazón se le revolvÃa en el cuerpo, tal era el odio que sentÃa por la muchacha. Y la envidia y la arrogancia fueron creciendo más y más en su corazón, como la mala hierba, hasta que no llegó a tener un minuto de paz, ni de dÃa ni de noche. Asà que llamó a un cazador y le dijo:
—Llévate a la niña al bosque, no quiero volver a verla más. La matarás y me traerás como prueba el pulmón y el hÃgado.
El cazador obedeció y se la llevó, y cuando ya habÃa sacado el cuchillo de monte y se disponÃa a atravesar el inocente corazón de Blancanieves, esta se echó a llorar diciendo:
