Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra Guiado por los cencerros caminé hasta ver la gran silueta del paisano, abultada por la noche.
-Güen día, don Segundo.
-Güen día, muchacho. Te estaba esperando pa hablarte.
-Diga, Don.
-¿Vah'a volver a ensillar tu potrillo?
-¿Y de no?
-Güeno. Yo te vi a ayudar pa que no andés sirviendo de divirsión e la gente. Aquí [105]
naides nos va a ver y vah'acer lo que yo te mande.
-Cómo no, don Segundo.
De los tientos de su encimera lo vi sacar el lazo. Luego tomó mi bozal, revisó el cabestro que era fuerte y me ordenó que lo siguiera.