Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra -Tome amigo y hágala componer, que así tal vez no le sirva ni pa carniar borregos.
Como el agresor conservara la distancia, don Segundo guardó su cuchillita y, estirando la mano, volvió a ofrecer los retazos del facón:
-¡Agarre, amigo!
Dominado el matón se acercó, baja la cabeza, en el puño bruñido y torpe la empuñadura del arma, inofensiva como una cruz rota.
Don Segundo se encogió de hombros y fue hacia su redomón. El tape Burgos lo seguía.
Ya a caballo, el forastero iba a irse hacia la noche; el borracho se aproximó, pareciendo por fin haber recuperado el don de hablar:
-Oiga, paisano -dijo levantando el rostro hosco, en que sólo vivían los ojos-. Yo vi'a [34]
hacer componer este facón pa cuando usted me necesite.