Don Segundo Sombra
Don Segundo Sombra -No, formal, ténganmelo esa maula que lo vi a hacer sonar a azotes.
-Déjelo pa mañana -me ordenó sin bromas Valerio- mire que tenemos que marchar y el trabajo no es divirsión.
-Me parece -dijo don Segundo- que si éste no se sosiega, lo vamoh'a tener que mandar pa la jaula'e las tías.
Horacio me trajo embozalado al petizo de Festal chico. [91]
En la pampa las impresiones son rápidas, espasmódicas, para luego borrarse en la amplitud del ambiente, sin dejar huella. Así fue como todos los rostros volvieron a ser impasibles, y así fue también, como olvidé mi reciente fracaso sin guardar sus naturales sinsabores. El callejón era semejante al callejón anterior, el cielo permanecía tenazmente azul, el aire aunque un poco más caluroso olía del mismo modo y el tranco de mi petizo era apenas un poco más vivaracho.