Juan Moreira
Juan Moreira En esta situación, nadie se hubiera atrevido dirigirle la palabra, temiendo su enojo.
Entregado a sus tristes meditaciones, Moreira no se mostraba hasta que su melancolía había pasado por completo.
Entonces salía y prodigaba con profusión sus caricias y cuidados al Cacique y a su magnífico caballo, que eran toda su familia y su haber sobre la tierra, y que representaban sus más queridas afecciones, porque el Cacique fue el primer regalo que le hizo su novia, y el caballo fue el único regalo del doctor Alsina, hecho en la siguiente situación: Cuando aquella época efervescente, de crudos y cocidos, en que los partidos se disputaban el triunfo de todas maneras, sin evitar los crímenes como el vergonzoso día 22 de abril, la vida del doctor Alsina se creyó amenazada, como se creyó en peligro la de Mitre, la de Chassaing y la de tantos hombres de mérito que tomaron parte en aquella encarnizada lucha.
Los amigos del doctor Alsina le mandaron entonces un hombre de toda confianza y de reconocido valor para que le guardase la espalda y fuese capaz de defenderlo de cualquier asechanza traidora que se le tendiera.
Y aquel hombre elegido fue Juan Moreira, que era un bellísimo joven.