Juan Moreira
Juan Moreira como suprema ventura
dirán que es en mà locura.
¿Por qué el placer de morir?
Los paisanos estaban dominados por el canto de Moreira hasta el estremecimiento; algunos de ellos habÃan vuelto el rostro para secar a escondidas, con el revés de la mano, el llanto que no podÃan contener, y el mismo Córdoba, arrastrado por un poder extraño, habÃa bajado de la pipa y se habÃa acercado al grupo.
Moreira, completamente ajeno a la impresión que producÃa su canto, dejó oÃr esta tercera décima, creciendo su sentimiento:
¡Ah! si vieran la inclemencia
con que en mà el dolor se goza,
que hoja por hoja destroza
las flores de mi existencia,
comprendieran la vehemencia
con que anhelo tu venida.
Ven, muerte, tan escondida,
que no te sienta venir,
y el gusto de verte herir
no me vuelva a dar la vida.
La guitarra calló, dejando oÃr un quejido lánguido en las cuerdas, que vibraban aún, bajo la presión de la mano artÃstica del paisano, que permaneció agobiado a impulsos de su propio canto.