Juan Moreira
Juan Moreira A los bailes que Moreira improvisaba en casa de Vicenta, asistÃan, además del paisanaje, el teniente alcalde del cuartel que habitaba y uno que otro comerciante amigo del paisano o de la familia.
Moreira amaba a Vicenta como ama el gaucho en su inocencia primitiva, sin hablarle una palabra, pero revelándole el amor de su alma virgen con la mirada de sus magnÃficos ojos y el proverbial
«dispense, doña Vicenta», con que le dedicaba sus más sentidas décimas y amorosas trovas.
Vicenta comprendÃa este amor y callaba, correspondiéndolo con una mirada expresiva y el mate especial que le servÃa, ligeramente espolvoreado con canela.
Moreira era un joven sumamente arrogante y de los más acreditados en el partido como valiente y como el mejor cantor, prendas que en la campaña, para la mujer, son estimadas con preferencia.
El padre de Vicenta veÃa estos amores con cierta vanidad, pues a más de todo esto, Moreira era un hombre trabajador, honrado y dueño de una fortunita que, trabajada, podÃa ser algún dÃa una riqueza.
El buen paisano alentó los amores de Moreira, para provocar entre los dos jóvenes un honesto casamiento.
El teniente alcalde, que frecuentaba las reuniones a que aludimos, hacÃa tiempo que andaba enamorado de la gentil Vicenta, pero con distintas intenciones de las de Moreira.