Juan Moreira
Juan Moreira Cuando Moreira llegaba a la plaza, el capitán estaba haciendo montar la gente para salir en su demanda, sin sospecharse que el hombre que iban a buscar estaba tan cerca de él.
Muchos paisanos miraban este aparato admirados.
No parecÃa que tanta gente fuera a salir en persecución de un solo hombre, sino que se alistasen para combatir a un enemigo poderoso, dados los preparativos que hacÃa y las precauciones que tomaba.
Moreira se acercó a la esquina de la plaza como uno de tantos curiosos, y se puso a contemplar aquel aparato y a mirar uno por uno los soldados de la partida.
Esta era compuesta del oficial y catorce soldados de policÃa de campaña, de los cuales cuatro pertenecÃan a la partida de plaza de Navarro, tan dominada por él.
El capitán no conocÃa a Moreira ni podÃa figurarse que aquel hombre que tenÃa el insolente valor de salirle al camino, fuera el mismo en cuya busca iba.
—No se moleste, capitán, de hacer incomodar a las gente, Juan Moreira no está en donde usted sabe, porque hace ya diez minutos que se ha ido —dijo al capitán el paisano.
Los soldados de la partida de Navarro habÃan conocido a Moreira y se habÃan colocado a retaguardia para evitar el primer ataque del gaucho, que era siempre violentÃsimo.