Juan Moreira
Juan Moreira Andrea se precipitó en sus brazos y le contó lo que le habÃa sucedido la noche antes y la amenaza que le habÃa hecho al salir el teniente alcalde.
Giménez, más cobarde aún que aquel hombre, dijo a Andrea que era preciso huir de allà antes que volviera, y uniendo el ademán a la palabra, ensilló dos caballos y esa misma noche se fue a su casa con Vicenta y el pequeño Juan, adonde pudieron estar con mayor seguridad.
Si Giménez tenÃa miedo al alcalde porque no le gustaba andar mal con la justicia, éste tuvo miedo a Giménez, porque era esencialmente cobarde y abandonó su empresa, esperando que algún nuevo viaje alejase de allà al paisano, y quedase Vicenta nuevamente abandonada, a su entera merced.
Cuando supe todo esto —prosiguió Julián—, me fui a lo del compadre Giménez, donde me apeé, haciéndome el ignorante de todas aquellas desgracias.
Vicenta, apenas me vio, salió a recibirme llena de alegrÃa, enseñándome a Juancito, que está ya hecho un hombre.
Me abrazó la pobre y lloró amargamente, recordando a su Juan y los tiempos felices en que el carancho de la desgracia no habÃa venido a hacer en ellos su presa.