Juan Moreira
Juan Moreira —Persiguiendo y matando y degollando —repuso Coliqueo— y trayendo caballo aperado —concluyó con una especie de desesperación, pues no se conformaba con la pérdida del overo, cuya hermosura y calidades le habÃan hecho nacer desde el primer momento el deseo irresistible de poseerlo, aunque lo hubiera cambiado por todos sus animales.
El capitanejo hizo montar a cuatro indios, con caballos de tiro, y se puso detrás de Moreira, cuya rastrillada descubrió inmediatamente.
Moreira habÃa andado ya más de dos leguas, arreando una tropilla del mismo Coliqueo, que halló al salir de los toldos y que se apropió alegremente.
Calculando que aquella distancia recorrida era suficiente para ponerlo al abrigo de cualquier intentona por parte de los indios, siguió marchando al trote en dirección al partido de 25 de Mayo, donde venderÃa la tropilla antes de seguir para Matanzas, que era el rumbo que pensaba llevar.
Cuando empezó a amanecer, Moreira hizo alto, rodeó la tropilla y se echó indolentemente sobre su manta para dar un resuello al overo, que acababa de tragarse tres leguas en cuarenta minutos.