Juan Moreira
Juan Moreira Efectivamente, sólo cuando Moreira se alejó como una legua de aquel sitio, los indios se aproximaron lentamente a sus compañeros caídos, a quienes colocaron sobre los caballos de tiro, y tomaron el camino de la Tapera de Díaz, no sin volver la cara de cuando en cuando hacia el camino que había seguido Moreira.
A la caída de la tarde, el paisano llegó al partido de 25 de Mayo, donde vendió la tropilla con suma facilidad, pues la mayor parte eran caballos orejanos de marca y no había necesidad de exhibir el boleto de propiedad, ni todas aquellas formalidades enojosas que preceden a la venta de un caballo.
Moreira hizo noche en una pulpería donde había un buen número de bebedores, teniendo la precaución de cubrir parte de su cara con un pañuelo, puesto en la cabeza a manera de mujer, por si acaso había en la reunión alguna persona que pudiera conocerlo y delatarlo a la partida de plaza.
Estaba esa noche en la población, por desgracia, un paisano muy borrachón y cuchillero, que tenía mentas de guapo, y a quien conocían con el apodo de Pato picaso, a consecuencia de su nariz, muy semejante al pico de aquella ave, y de sus botas de potro, que eran siempre de una blancura especial.