Juan Moreira
Juan Moreira —Mire, amigo, que la partida viene esta vez mandada, según me dijo don Goyo, por un sargento de lÃnea muy veterano, que dicen que es un mozo malo, capaz de traerlo a usted atado de pies y manos para que la autoridad lo fusile.
—No le haga caso, amigo —volvió a decir indolentemente Moreira—. No hay partida capaz de matarme, porque la suerte pelea conmigo. Eche una copa que yo pago, y, si quiere, vaya y dÃgale que aquà los espero, y verá lo que hago yo con todas esas maulas. ¡No sirven ni para la cachetada!
Un fuerte palmoteo acogió la determinación de Moreira y la algazara siguió en un crescendo infernal.
No estaba, sin embargo, lejos el momento en que aquella chacota se convirtiera en una tragedia, siendo Moreira actor principal en un nuevo combate.