Juan Moreira
Juan Moreira Navarro habÃa averiguado qué clase de hombre era Moreira y con qué estrategia se batÃa para poder luchar contra diez o doce hombres ventajosamente, pues suponÃa que se parapetarÃa detrás de alguna cosa o usarÃa alguna táctica maliciosa que le proporcionara serias ventajas sobre sus enemigos.
Pero cuando supo que el gaucho peleaba lealmente, cuerpo a cuerpo y sin hacer uso de tretas, Navarro se rió alegremente y dijo que habÃa de traer preso a Moreira, y que lo habÃa de traer vivo.
Si Navarro hubiese conocido la clase de enemigo con quien iba a estrellarse, tal vez no habrÃa prometido tanto; mas, soldado viejo y habituado a luchas rudas y laboriosas, no podÃa suponer que un hombre solo pudiese resistir a doce bien armados y sobre todo cuando esos hombres iban a ser guiados por él, que se tenÃa por bravo y bueno.
Navarro proclamó a su gente diciéndoles que era una vergüenza que fueran el juguete de un hombre solo y que él les iba a demostrar cómo se prende a un bandido.
Tanto habló el sargento y tanta patraña contó, que los policianos se templaron y se dispusieron a seguirlo llenos de confianza.