Juan Moreira
Juan Moreira El Juez de Paz de 25 de Mayo ofreció a Navarro una buena recompensa si le traÃa a Moreira, y el buen sargento se puso en campaña con diez soldados, rogando a Dios que le hiciera dar con la guarida del gaucho, pues ardÃa en deseos de toparse con él, porque habÃa comprometido su amor propio de veterano y habÃa charlado en toda regla.
Navarro recorrió medio partido por los lados que le indicaban que podrÃa estar Moreira, pero por más que registró las pulperÃas no lo pudo encontrar.
—Esta gente es muy ladina —decÃa Navarro a sus soldados—, y son capaces de esconderlo sabiendo que soy yo el que anda en su busca; pero, como llegue a saber que me juegan sucio, prendo a todos los pulperos y con una cepiada jefe me hago decir dónde está ese espantajo que tan sin razón asusta a toda la gente.
Los soldados estaban llenos de brÃos y confianza al ver el deseo que demostraba Navarro de hallar a Moreira, y pensaban que aquel hombre habÃa de ser muy guapo, tan ganoso se mostraba, a pesar de conocer que Moreira peleaba con el diablo y de saber lo que sucediera a Leguizamón por haberse metido a buscarle camorra.