Juan Moreira
Juan Moreira La huida de Moreira era con el objeto de guardar el arma, descargarla y sacar el otro trabuco, sin dar lugar a que lo hirieran.
Así es que unos segundos después se le vio volver las bridas y dirigirse de nuevo al grupo de soldados, que habían quedado atónitos, sobre quienes disparó el otro trabuco, postrando en tierra a otro de los soldados, mortalmente herido.
El resto de la partida, comprendiendo que iba a suceder lo de siempre y que era inútil luchar contra aquel hombre, se puso en precipitada fuga, abandonando a Navarro, que galopaba enfurecido hacia el encuentro del gaucho, luchando con la impotencia del patria y con la indignación que le causara la fuga de los soldados.
Moreira esperaba tranquilo la acometida, con la daga en la mano, pues la partida era ya igual y tenía ciega fe en el desenlace de la lucha.
Navarro, además, venía pésimamente montado, y ésta era una ventaja enorme que el paisano apreciaba en su importante valor.
Los paisanos que se habían metido en la pulpería, temiendo ser víctimas de algún tiro mal dirigido, empezaron a salir a ver la lucha de arma blanca.