Juan Moreira
Juan Moreira —¡Aquà no hay más policÃa que yo, hijos de una gran maula! —y abrió de nuevo la puerta, presentándose en el umbral amartillando sus dos trabucos.
—¡Fuego!, ¡fuego a él! —gritó Berton animando a la gente; pero esta vez como la anterior, ninguno de los tiros pudo herir a Moreira.
El comandante Bosch hizo también fuego con una pistola que llevaba por única arma, pero el proyectil, aunque bien dirigido, sólo rozó el hueso parietal derecho.
Moreira apuntó sus armas, una de frente y otra al flanco derecho, y disparó acompañando el doble disparo de una sátira a la policÃa.
Este disparo fue fatal para uno de los soldados de la partida y para D. Eulogio Varela, que recibió toda la descarga de un trabuco en la rodilla izquierda.
Moreira se encerró de nuevo en la pieza y se le oyó volver a cargar sus trabucos.
La gente estaba desmoralizada y casi dominada por el inmenso valor de aquel hombre.
La muerte de un soldado y la grave herida del capitán Varela contribuÃan a aquella desmoralización; el mismo comandante Bosch, hombre noble y verdaderamente bravo, después de descargar el único tiro de su pistola, la habÃa tirado como descontento de aquella lucha tan desigual, que tendrÃa que dar por resultado la muerte de un valiente.