Juan Moreira
Juan Moreira Y allà con la daga en la mano, dispuesto siempre a herir, esperaba la acometida que le traÃan por una parte vigilantes y soldados, y por la otra, el capitán Eulogio Varela, que animaba a la gente con la palabra y caminaba penosamente, dispuesto a combatir con Moreira hasta matarlo o morir.
Este valiente oficial nos ha mostrado en Lobos la espada que llevaba ese dÃa y hemos quedado asombrados al comprender, por su lastimada hoja, toda la fuerza muscular de que estaba poseÃdo Moreira y el magnÃfico temple de aquella espléndida daga, que se hizo legendaria en manos de aquel hombre.
La espada estaba llena de melladuras, mostrando dos o tres hachazos a la altura del tercio de la hoja, que la cortan hasta el revés.
Moreira recibió aquella nueva acometida con tanto brÃo y pujanza que parecÃa que recién empezaba a combatir, y como lo cargaron muchos y de firme, echó mano a la cintura buscando sus trabucos, con tal expresión de exterminio en la mirada, que le cedieron el campo disparando francamente.
El vigilante Chirino, hoy sargento de policÃa al servicio de la penitenciarÃa, se habÃa ocultado detrás del brocal del pozo, temiendo que el paisano le hiciera algún disparo tan certero como el que rompió el brazo a don Pedro Berton, desde donde espiaba la oportunidad de una salida provechosa.