Juan Moreira
Juan Moreira El animal dio un brinco poderoso que hubiera dado en tierra con cualquier otro jinete, y esta vez se perdió por completo, a impulsos de la carrera vertiginosa.
Moreira fue a detener la marcha de su caballo en casa de su compadre Giménez, con quien habló sin apearse.
—Compadre, anoche me desgracié —dijo Moreira asà que se le acercó Giménez—; allà en mi rancho queda todo lo que tengo en el mundo, que vengo a ponerlo bajo su amparo, porque usted entiende esas cosas de la justicia y los podrá proteger contra toda desgracia que allà quiera sentar reales. Una desgracia nunca viene sola, y con usted he contado en la ocasión.
Giménez preguntó a Moreira cómo habÃa sido aquello y el paisano narró el drama de la pulperÃa, según su expresión, con todos sus pelos y señales.
Giménez lamentó lo sucedido, mostrando los inconvenientes que tenÃa aquel proceder, pero Moreira lo interrumpió y le dijo: