Juan Moreira

Juan Moreira

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lo que Moreira había previsto sucedió; el juzgado quedó acéfalo y Julián pudo conversar con Vicenta, sin pedir permiso a nadie.

El paisano narró a Vicenta lo que había sucedido y terminó precipitadamente pidiendo el perro que mandaba buscar Moreira.

Julián quería alejarse pronto, porque sabía que la partida podía volver y aprehenderlo como cómplice, sospecha que hizo presente a Vicenta, y además porque le mortificaba enormemente el amargo llanto a que la pobre paisana se había entregado.

Esta dominó su dolor, entregó el perro, que era un cuzquito bayito overo, como el caballo, y volvió la cara, que hundió entre las ropas del niño en los brazos.

Julián tomó el perro, contempló un segundo a aquella mujer tan joven y tan desventurada, y salió como una centella.

Un cuarto de hora después llegaba a casa del compadre Giménez, con quien hablaba a la sazón Moreira; narró el desempeño de su comisión, entregó el perro, que veremos figurar más adelante, y se retiró en seguida discretamente.

Moreira había contado todo a Giménez, que ya lo sabía, le había pedido que durante su ausencia cuidara a su mujer y a su hijito, impidiendo que el juez de paz hiciera presa de ella.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker