Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón —Puede ser, puede ser, cuando se vive mucho, se pierde la memoria. Tal vez la madre de mi madre me lo contó, también se llamaba Gagaula. Pero, oíd, hallaréis en el lugar de las brillantes baratijas, un saco de cuero lleno de piedras. Aquel hombre las colocó en él, pero jamás pudo sacarlo de allí. ¡La desgracia lo aniquiló, os lo advierto, la desgracia lo aniquiló! Tal vez la madre de mi madre me lo contó. Será un alegre viaje, veremos de paso los cuerpos de los que murieron en la batalla. Ya habrán perdido los ojos y tendrán las costillas descarnadas. ¡Ah! ¡ah! ¡ah!