Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón No obstante, seguimos avanzando hasta que llegamos al borde de una vasta excavación circular de inclinadas paredes, con trescientos pies de profundidad y media milla de contorno, situada precisamente entre nosotros y el pico central.
—¿Saben ustedes lo que es esto? —pregunté a sir Enrique y a Good, quienes miraban con asombro la profunda sima, abierta a sus pies.
Ambos hicieron un movimiento negativo con sus cabezas.
—Vamos, se conoce que ustedes no han visto las minas de diamantes en Kimberley. No cabe duda, ésta es la mina de diamantes de Salomón, y si no, mirad allí —dije señalando a la endurecida arcilla azul que aún se percibía entre las hierbas y plantas que cubrían las paredes del pozo— la formación del terreno aquí es la misma del indicado lugar. Apuesto cualquier cosa a que si bajamos al fondo del pozo, encontraremos «cañutos» de un conglomerado jabonoso. Ved también allí, indicando las desgastadas superficies, de varias rocas cortadas en forma de losas y colocadas en un sitio de suave pendiente y bajo el nivel de un canal de agua, abierta en la roca, si esos artesones no se han empleado como lavaderos, yo soy holandés.