Las Minas del Rey salomón

Las Minas del Rey salomón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sir Enrique y Good volvieron las caras en la dirección que les indicaba y antes que tuvieran tiempo para despegar los labios, el hombre de la negra barba lanzó un grito y vino cojeando apresuradamente hacia nosotros. Cuando estuvo cerca, cayó al suelo con un vértigo.

De un salto sir Enrique se puso junto a él.

—¡Gran Dios! —exclamó— ¡es mi hermano Jorge! —A las voces, otro individuo también cubierto con pieles, salió de la choza y carabina en mano vino corriendo a nuestro encuentro. Al verme, dejó escapar una ruidosa exclamación.

—¡Macumazahn! ¿no me conoce, señor? Soy Jim, el cazador. Se me perdió el papel que me dio para mi señor, y hace cerca de dos años que estamos aquí. —Y el infeliz se echó a mis pies revolcándose sobre la hierba y llorando de alegría.

—¡Ah, descuidado bribón! Bien mereces que te caliente las costillas.

Entretanto el hombre de la barba negra había vuelto en sí y ya de pie, se abrazaban él y sir Enrique con extremos de cariño, pero sin pronunciar una palabra. Cualquiera que hubiese sido la causa de su mutuo disgusto (sospecho era una dama, aunque nunca se lo pregunté) evidentemente estaba todo olvidado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker