Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón Es preciso que venga usted, Quatermain, y se ocupe de este negocio, especialmente si insiste en hacer el espléndido presente del tercio, que no me pertenece, a mi hermano Jorge. Good no sirve para el asunto. Emplea todo su tiempo en afeitarse, vestirse y cuanto se relaciona con el atavío de su persona. No obstante, creo que todavía recuerda mucho a Foulata. Me ha asegurado que desde que está aquí no ha visto una mujer que pueda rivalizar con la belleza ni la dulce expresión de su nativa.
Quiero, mi querido y viejo compañero, que venga a esta tierra, y compre una quinta cerca de la mía. Usted ya ha trabajado bastante, posee cuantioso caudal, y casual intento, hay en venta una con aquella condición que le agradará muchísimo. No me haga esperarlo, venga y cuanto antes, mejor. Puede concluir abordo la relación de nuestras aventuras. A nadie las hemos querido contar por temor no se nos crea. Si al recibir ésta, se embarca, llegará por Navidad y lo comprometo para que la pase conmigo. Good y Jorge estarán aquí y también (va por tentación) vuestro hijo Enrique. Le he tenido por compañero durante una semana de cacería y me agrada en extremo. Tiene una mano segura, me metió una carga de perdigones en una pantorrilla y al extraérmelos hablaba de lo útil que es acompañarse de un médico en estas diversiones.