Las Minas del Rey salomón
Las Minas del Rey salomón Descansamos un rato, y luego que los kafires arrancaron el corazón a dos de los elefantes recién muertos, para nuestra cena de aquella noche, emprendimos la marcha hacia nuestro campamento; contentos con nuestra fortuna, y resueltos a enviar a los kafires al siguiente día para que recogieran los colmillos de nuestras víctimas.
A poco de pasar por el sitio donde Good hirió al elefante de aspecto patriarcal, encontramos un rebaño de antílopes, sin que les hiciéramos fuego porque estábamos provistos con exceso de carne. Alejáronse al trote en sentido opuesto al nuestro; como a cien varas se detuvieron tras un montecillo, y, dando una vuelta, se pusieron a mirarnos. Good, que deseaba examinarlo de cerca, pues nunca había tenido ocasión de verlos, dio su rifle a Umbopa, y seguido de Khiva, se acercó hacia aquel lugar. Nosotros nos sentamos para esperarle, sin que nos contrariara lo que nos permitía descansar un poco.