Las Minas del Rey salomón

Las Minas del Rey salomón

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El sol tocaba a su ocaso envuelto en su rojiza aureola, y sir Enrique y yo admirábamos la belleza del paisaje. De repente oímos el agudo grito de un elefante y vimos su enorme mole que, con los colmillos en ristre y aire acometedor, se proyectaba en el grande y enrojecido globo del sol. En seguida descubrimos algo más: a Good y Khiva, que con veloz carrera venían hacia nosotros, huyendo del elefante herido (porque era el mismo), que les perseguía de cerca. Por un momento no nos atrevimos a hacer fuego, aunque hubiera sido casi inútil a la distancia a que estábamos, temerosos de herir a uno de ellos; y ya nos disponíamos a usar de nuestras armas, cuando ocurrió una cosa terrible; Good era víctima de su pasión por los trajes de los países civilizados. Si hubiese consentido en separarse de sus pantalones y polainas, como nosotros lo hicimos, y cazar con un traje de franela y un par de abarcas, todo hubiera ido bien; pero, vestido como estaba, los pantalones le molestaban en su desesperado escape, y, cuando distaba sólo unas sesenta varas de nosotros, sus botas, pulidas por la hierba seca, resbalaron, y cayó de boca frente de su furioso perseguidor.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker