Democracia - El dios que fracasó
Democracia - El dios que fracasó El capital social —normas, tradiciones, estructuras familiares, ahorro, propiedad privada— es desmantelado por decisiones populistas, polÃticas de redistribución y regulaciones crecientes. Se recompensa a los grupos que votan, no a los que producen. Las normas éticas que sostienen una civilización —responsabilidad individual, prudencia, ahorro, respeto por la propiedad— son atacadas o diluidas por legislaciones que premian la dependencia y el cortoplacismo.
A medida que se amplÃa el sufragio y se hace del poder polÃtico una mercancÃa, el respeto por el futuro se desvanece. La deuda pública crece, el gasto se dispara, y la planificación intergeneracional es reemplazada por promesas inmediatas. Lo importante no es preservar, sino complacer a las masas. La democracia se convierte en el enemigo natural de la acumulación de capital, del orden espontáneo, de la estabilidad social. La civilización se endeuda para financiar su propia disolución.
