Tan poca vida
Tan poca vida El único que parecÃa flotar por encima de todo era JB, pero su éxito lo estaba aislando. En un intento de enmendar las cosas con Jude, apareció una noche en el apartamento con una botella de vino y un discurso ensayado. —Lo siento, Jude. No quise lastimarte. —No es suficiente, JB. —¿Qué quieres que haga? Jude lo miró con una tristeza insondable. —Quiero que dejes de usarme como si fuera solo una historia que contar.
La tensión entre ellos no desapareció, pero JB empezó a comprender que su arte no podÃa salvar su amistad, y que habÃa una delgada lÃnea entre inspiración y explotación.
Sin embargo, incluso en medio de estas tensiones, hubo momentos de esperanza. Una noche, Willem consiguió entradas para una obra de teatro y los cuatro amigos se encontraron en un pequeño restaurante después de la función. Entre risas y recuerdos, casi parecÃa que las grietas se estaban cerrando.
Pero era una ilusión. Como un alpinista que cree haber alcanzado la cima, los amigos estaban a punto de descubrir que el verdadero ascenso, y la verdadera caÃda, todavÃa los esperaba.
—La cima siempre parece más cercana justo antes de que el suelo desaparezca bajo tus pies—.