Tan poca vida
Tan poca vida El tiempo comenzó a correr como un rÃo implacable, arrastrando a los cuatro amigos en direcciones que ellos mismos no terminaban de comprender. Manhattan seguÃa siendo su telón de fondo, inmensa, despiadada, absorbiendo sus triunfos y sus fracasos sin inmutarse. Pero mientras las vidas de JB, Malcolm y Willem avanzaban, la de Jude se hundÃa en un abismo cada vez más oscuro.
Jude se convirtió en una figura esquiva, apareciendo en reuniones solo cuando no tenÃa otra opción, siempre con esa sonrisa controlada que no alcanzaba sus ojos. Willem, por su parte, mantenÃa su mirada fija en él, esperando alguna señal de que podÃa atravesar el silencio que lo separaba de su mejor amigo.
—¿Recuerdas cuando soñábamos con esto? —le dijo Willem una noche, mientras compartÃan una botella de vino barato en el balcón. —¿Con qué? —respondió Jude, mirando al horizonte como si las luces de la ciudad pudieran ofrecerle consuelo. —Con vivir en la ciudad, con hacer algo grande. Tú como abogado, yo como actor. —Tú sà lo lograrás —murmuró Jude, bajando la mirada.