Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville —No lo sé —dijo—. Estaba pensando que tal vez hubiera sido mejor no dejar ir a Tess.
—¿Y por qué no lo pensaste antes?
—Bueno, es una oportunidad para la chica… Aunque de todos modos, si hubiera de hacerlo otra vez no lo harÃa hasta no convencerme de que el caballero tiene buen corazón y está decidido a reconocerla como de su familia…
—SÃ, tal vez debieras haber hecho eso —respondió sir John. Joan Durbeyfield siempre encontraba consuelo a sus cuitas.
—Bueno —dijo—, como la chica es de la rama legÃtima, sabrá abrirse camino allà a poco que sepa jugar bien sus triunfos. Si él no se casa con ella antes, se casará después. Porque el más corto de vista podrÃa ver que está que bebe los vientos por la muchacha.
—¿A qué triunfos te refieres? ¿A su sangre de los d’Urberville?
—¡No, hombre! Sus triunfos los tiene en la cara. Como yo de joven.