Tess de D'Urberville

Tess de D'Urberville

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Eso nunca! —repuso Tess muy resuelta, sujetándose al coche como Dios le dio a entender, pero sin tocarle a él.

—Déjeme que le dé un beso en esos labios de fresa, Tess, o en esa mejilla arrebolada, y paro… Le doy palabra de que paro.

Altamente sorprendida Tess, se replegó en su asiento. El joven entonces hostigó más a la yegua, arreciando los vaivenes del coche.

—¿Sólo a cambio de eso pararía usted? —gritó al cabo, desesperada, mirándole con fieros ojos. Todo aquello parecía lamentable consecuencia del esmero que su madre pusiera en ataviarla y embellecerla.

—Sólo a cambio de eso, querida Tess —insistió él.

—No sé… —exclamó la joven—. Bueno, ¡después de todo! —añadió desconsolada.

Tiró él de las riendas y cuando, ya en marcha lenta, se disponía a imprimir en la mejilla de la joven la ansiada caricia, habiendo ésta depuesto, al parecer, su rubor, se apartó a un lado Tess. D’Urberville, que tenía los brazos ocupados con las riendas, no pudo evitar la maniobra.

—Maldita sea, vamos a rompernos la crisma —juró el joven, encendido en el fuego de su caprichosa pasión—. ¿Le parece a usted bien, Tess, joven bruja, faltar de ese modo a su palabra?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker