Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Esperó mucho tiempo la joven sin atinar con la oportunidad para salir nuevamente de su casa. Pero llegó al cabo una primavera excepcionalmente hermosa, en la que casi se percibÃa el latido de la germinación en las yemas y botones de los árboles; y aquella primavera exuberante la trastornó a ella como trastornaba a los animales mismos, inspirándole un ansia vivÃsima de remontar el vuelo. Hasta que al fin, a primeros de mayo recibió Tess carta de una antigua amiga de su madre, a quien se habÃa dirigido hacÃa ya mucho tiempo —sin siquiera conocerla en persona—; carta en que le decÃa que en una lecherÃa situada muchos kilómetros al sur necesitaban una moza entendida en el negocio, y que, si ella querÃa, el dueño estaba dispuesto a admitirla a su servicio durante los meses de verano.
No estaba tan lejos aquel lugar como ella hubiera deseado, pero ya resultaba bastante grande la distancia, atendido lo corto del radio en que se divulgara el escándalo de su desventura. Para las criaturas cuya vida se desenvuelve en esferas limitadas vienen a ser los kilómetros grados geográficos, las parroquias, condados, y los condados, provincias y reinos.