Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville Se quedó Clare observándolas, no sin que ellas lo notasen.
—Se ha puesto como la grana.
—¿Quién?
—Retty Priddle.
—¿S� ¿Y por qué?
—Pues porque la está usted mirando.
No obstante su propósito de sacrificio no pudo Tess llegar a decirle al joven: «Cásese usted con alguna de ellas, si es verdad que prefiere una moza de vaquerÃa a una señora, y no piense en casarse conmigo».
Siguió Tess al ganadero y tuvo la triste satisfacción de ver que Clare se quedaba atrás.
Desde aquel dÃa se impuso la dolorosa obligación de rehuirle, sin permitirse ya, como antes, permanecer en su compañÃa, aunque se encontrasen juntos por casual coincidencia.