Tess de D'Urberville
Tess de D'Urberville —¡Si te presentaras asà como estás en un salón! —le dijo—. Pero no… No, vida mÃa, que a mà me gustas más con el sombrero de alas grandes y el traje de algodón. SÃ, mejor que asÃ, aunque lleves muy bien estas joyas…
Se animó tanto Tess al verse engalanada con aquellas alhajas, que parecÃa feliz, aunque en realidad no lo era.
—Voy a quitarme todo esto —dijo al poco—, no sea que me lo vea puesto Jonathan. ¿Verdad que no me sienta bien? Lo mejor que harÃamos serÃa venderlo.
—No te lo quites todavÃa, mujer… ¿Qué dices de vender estas alhajas? Nunca. ¿No ves que serÃa corresponder mal al recuerdo de la pobre madrina?